Varios fueron los motivos de elegir Cuba para recorrerlo en bicicleta: 
- Primero: Conocer el país, su gente, su historia, su forma de vida,
etc
- Segundo: El idioma, el cual al ser el mismo nos permitiría comunicarnos
fácilmente
- Tercero: Ser un país seguro, tanto por su gente amable como por
el tráfico casi inexistente siendo un paraíso para la bicicleta
- Cuarto: Visitar los edificios donde tuvieron nuestros respectivos
bisabuelos sus negocios, una ferretería y un restaurante.
El viaje parte de La Habana,
donde estamos unos días para conocer la ciudad. El mejor medio para desplazarse
es la bicicleta, la cual llamará la atención de los cubanos al inevitablemente
compararlas con sus viejas y pesadas bicicletas chinas. Si ahora nos gustó
La Habana, ni que decir lo que tuvo que ser en todo su esplendor
, desplazándote en esos viejos y auténticos coches americanos por el malecón
con el mar a un lado y sus edificios bien cuidados al otro.
Desde La Habana cogimos un
tren, cariñosamente llamado "el lechero", que nos llevaría hasta el otro
extremo de la isla, Santiago de Cuba. Ya desde allí regresaríamos
pedaleando hasta La Habana, en total unos dos mil kilómetros
y 35 días.
Nada más iniciar la marcha y a cien metros de la estación la máquina dice basta , pero no hay problema, todos a las vías del tren a charlar que aquí nunca hay prisa hasta que venga la nueva máquina y hagan el cambio. Por fortuna no tardaron mucho y seguimos sin incidentes hasta el final. El trayecto en tren fue una buena manera de ir cogiendo el pulso al país, pues te da tiempo a charlar con la gente, ir viendo los paisajes, y además era curioso ver a la gente subir a vender de todo al tren, ver reunir dinero a los pasajeros para pagar el billete a alguien que no lo tenía...etc
Tras llegar a Santiago de Cuba
damos unas vueltas para buscar un sitio donde dormir y nos quedamos un
par de días con el fin de visitar la ciudad y sus alrededores.
Desde aquí empezaríamos a atravesar la isla hacia los cayos con sus playas de arena tan blanca que a las noches parece nieve amontonada en las dunas y sus aguas transparentes ideales para bucear por los arrecifes.
Por el camino iríamos pasando por Holguín,
Gibara, Nuevitas, Cayo Sabinal
, Morón, Cayo Coco, Sancti Espíritus,
Trinidad, Cien Fuegos, Bahia de Cochinos,
Cárdenas, etc, lugares que nos sorprenderían por sus paisajes,
medios de transporte, gentes , inventos...etc
De los cayos cruzamos a Trinidad,
declarada patrimonio de la humanidad, para seguir dirección a la famosa
Bahía de Cochinos y siempre con destino a La Habana.
Ya se acababan los días y había que llegar
al final del destino y tras parar a un día de La Habana a
causa del fuerte viento y que era imposible mantenerse derecho entramos
a nuestro destino en un autobús en el que todo el mundo entraba montado
en su bicicleta para pasar un túnel bajo el puerto de La Habana
y llegar al centro de la ciudad.
Datos prácticos
- Para dormir lo mejor son las casas particulares que están legalizadas para dicha actividad, así como también los denominados campismos.
- Para comer podremos comprar fruta y pan en los mercados y comer en los alojamientos donde pernoctemos es donde mejor nos darán ya que estaremos como en casa.
- La moneda será el dólar, aunque a veces podremos pagar en pesos en los mercados y nos saldrá mas barato todavía.
- El agua es potable y no tuvimos ningún problema de salud en todo el viaje.
- Las carreteras no tienen problemas para el uso de la bicicleta , aunque alguna hubo que ir esquivando los socavones .
Juan Udg
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