Terra.es Tu portal multimedia
Nick 
Pass 
Recordar contraseña
  Hay 773 bikers conectados BikeZona Portal de Ciclismo y Mountain Bike

martes, 06 de enero de 2009  

Actualidad
Noticias
Testmanía
Calendario
Información
Bicicletas Comercios Clubs
Componentes + Contactos En Ruta
Accesorios Federaciones Equipo
Comunidad BZ
Foro Fotomatón Bikezona.tv  
Juegos Videomatón  
Encuestas Mercadillo  Regístrate
Modalidades
MTB BikeTrial
FreeRide Carretera
Descenso
Consultores
Mecánica Físico
Asesor Legal Doctor
Seguridad
 Inicio Aventuras
 
 Envía tu consulta
 


MARATHON DE MONEGROS
- BikeZona estuvo allí -


Todo comenzó hace unas semanas, cuando nos llega Rober y nos lanza: ¿Este año iremos a la de los Monegros, no?... Y fue entonces cuando nos miramos uno a uno y vimos en los ojos de los demás esa chispilla que lo decía todo. Y por supuesto nos lanzamos a la aventura.

Preguntas varias: ¿Cómo tenéis el cuerpo?, ¿Os acordáis del año pasado?. ¿Y si nos topamos con el viento otra vez?. Respuestas varias: Pocos kilómetros y mucha juerga. Como no entrenemos un poco este año, entramos con las luciérnagas.

Bien, una vez hechas todas estas metafísicas reflexiones nos tiramos al ruedo y en unos pocos días nos pusimos a desentumecer los músculos a base de pedaleo.
Próximos al gran día y viendo que más ya no se podía hacer por nuestros cuerpos, nos metimos en la preparación de nuestras máquinas, para que aguantaran la brutal paliza que les íbamos a dar.

Y por fin llega el gran día. Bilbao 8,00 h. de la mañana. Dos coches, un Golf y una Space. 7 locos (Aitor, Niko, Rober, Frank, Félix y el que lo cuenta, Miguel) y 7 bicis. Nos falta Fátima que sale de Salamanca y nos espera en el hostalillo de Sariñena, que acogerá los maltrechos cuerpos después de la prueba.

12,30 h. de la mañana, por fin llegamos, abrazos con Fátima, platado de macarrones y a por los dorsales. Empezamos a ver un montón de bikers, de todas partes sobre todo Catalanes, Vascos y de la Tierra. Muchas buenas monturas y muchas dobles.

Primer contacto con la organización para recoger los dorsales y la típica cola, llena de nervios, que progresa muy lentamente. Nos entregan un plano de la ruta, una tarjeta para sellado en los controles, el dorsal, una gorra y sorpresa, un "chip de control" (previa señal de 5 €).

Los nervios crecen, las pulsaciones aceleradas. Nadie sabe como enganchar el dichoso "chip". La hora de salida se acerca y todavía no nos hemos ni cambiado. Faltan 5 minutos para las 15,00 h. y por fin llegamos a la salida. Es muy tarde y nos tenemos que acomodar en los últimos puestos. Nos dicen que somos 500 los inscritos y nos sueltan un discurso de 10 interminables minutos, incluidos los saludos del Alcalde del pueblo.
De repente, se hace un silencio de cortar y se da la salida. El cuello de botella que se forma es el habitual, y después de unos pocos minutos empezamos a rodar con ritmo. Empezamos a palpar de que va la cosa. Se rueda muy rápido y no hay espacio para adelantar. El polvo es terrible, somos tantos que la nube que levantamos la podría ver un marciano.

Los 10 primeros kilómetros se avanza por una serie de caminos de polvo que nos van acercando al primer hito curioso, atravesar un pequeño río, para el que la organización advierte de que no se puede cruzar montado. Efectivamente, tenemos que portar la bici al hombro y atravesar el cauce por el lugar señalado con una cuerda, donde la profundidad de las aguas nos alcanza hasta las rodillas. Esto supone, la incomodidad de rodar con las zapatillas mojadas, aunque el día promete ser ventoso y esto adelantará el proceso de secado.

Seguimos avanzando por pista de cantos rodados y nos acercamos a una zona de humedales, donde nos comentaron que podríamos disfrutar con la visión de diversas aves y fauna de la zona. No vimos ni un insecto. Imagino que los pobres bichos, al ver la nube de polvo acercarse, se llevaron tal susto que a fecha de hoy, algunos todavía estarán pensándoselo para volver.

En esta zona, nos encontramos con bastante barro en las pistas, posiblemente debido a filtraciones de los propios humedales. Ya que aquí no llueve ni en invierno. De todas formas, fue el lugar donde pudimos hacer alguna que otra risa, debido a las caídas que se produjeron, dejando a los implicados con un bonito recubrimiento de barro. Nuestro grupo tuvo suerte y lo superamos sin incidentes.

Una vez que pasamos esta zona (Km. 20 aproximadamente), el viento hizo su aparición, con rachas de hasta 60 km/h. y ya no nos abandonó en toda la prueba.

En el km. 27 llegamos al primer avituallamiento, paramos sólo para llenar nuestros bidones y nos sellan el primer control. Preguntamos cuantos llevamos por delante y nos dicen que unos 200. ¡Lo tenemos claro!.

El viento nos empuja de lado y avanzamos por pistas rápidas y con buen firme. Esta fue la tónica de toda la carrera. Por fin, abordamos la famosa subida en el Km. 35 aproximadamente, donde empezamos a rebasar de forma mas contundente a los menos habituados a la montaña. Desde aquí, hasta el segundo control alcanzamos medias de 40 Km/h.. Vamos como cohetes. Y seguimos dejando atrás, a bastantes de nuestros competidores.

Llegamos al Km. 53, donde se encuentra el segundo control. Nos hacemos con las porquerías alimenticias habituales para meter en el cuerpo, que luego nos dejarán el estómago para el arrastre, pero indispensables en este tipo de pruebas. Y esperamos a reagruparnos todo el equipo. Salimos a toda pastilla, para volver en unos 25 Km. al mismo punto donde habrá de nuevo otro control. El cuerpo ya empieza a estar tocado, y perdemos definitivamente a Félix, que por otro lado era el que menos preparado venía.

El viento se coloca frente a nosotros y así estuvo hasta el final de la carrera. Fue tremendo. Apenas se avanzaba y los Kilómetros se sumaban muy, pero que muy lentamente. A partir de aquí, se empezaron a formar grupos para protegerse del dichoso viento, ya que si te descolgabas no había forma de enlazar. Entonces fue cuando, le sobrevino a Niko los calambres y que ya no le abandonaron. Rober se quedó con él y le fue llevando hasta el final. También perdimos a Aitor con problemas en las piernas y a Frank. A todo esto, había que sumar la desesperanza que producía ver a los participantes de la carrera a pie y corriendo, que íbamos dejando atrás y que sabíamos que aun les quedaban un montón de horas para llegar a meta.

Así, que con mas moral que el Alcoyano, ya sólo quedábamos en cabeza de nuestro grupo Fátima y yo. No os sorprendáis por ver a una mujer con esta fortaleza, ya que me estoy refiriendo a Fátima Blázquez, que ha participado en 2 olimpiadas, 8 mundiales, 7 Tours, 5 Giros, etc.....

Seguimos adelantado, saltando de grupo en grupo, hasta que ya no podemos despegarnos del último, que se nos pone a rueda. Y aquí, vinieron mis problemas, pistas tendidas para rodadores, viento y mi estómago empieza a pasarme factura. La última barrita que comí se me coloca como un tapón a la altura de la nuez. Fátima me dice que nos faltan 5 Km. Para llegar al último avituallamiento y control y que unos pequeños sorbos de la mágica Coca-Cola que allí habrá me pueden ayudar.

La cosa se pone fea y le digo que siga, y lo que es este deporte aparece mi salvador entre el grupo que rodábamos juntos y no es otro que Aitor Sáez, que optaba a ser líder absoluto de la prueba, pero tuvo muy serios problemas con los abductores. Gracias a él, conseguí llegar al avituallamiento y no perder mucho tiempo. Y la milagrosa Cola hizo su efecto. Un par de monstruosos "GROOOAOS" y como nuevo. Hasta pude comer algo y a salir a toda pastilla y a buscar a Fátima.

Miro el cuentakilómetros y me marca 5 Km. más que la organización. Me estoy temiendo que nos van a salir más de 125 Km., que era lo marcado. En fin, Aitor con o sin abductores tocados anda como una máquina y me dice que como ya no tiene ninguna posibilidad, que está encantado de tirar de mi. Por cierto, ¿he dicho que hacía viento?.

Nos acercamos a una bajada de 7 Km. y nos dicen que ojo que hay una romería y que suben coches. La verdad es que a mi me vino de fábula para poder relajar un poco e incluso, pegar algún que otro saltito.

Volvemos a las pistas interminables, donde el maldito viento no deja de soplar de frente. Vamos un grupo de unos seis, todos muy tocados, nadie habla. Las fuerzas son muy escasas. Excepto Aitor, que al no poder emplearse a tope parece que va como una rosa. Empieza a caer el sol y nos acercamos al final de la prueba. Volvemos a las pistas de cantos rodados, señal que el río está muy cerca. Ya se nos había olvidado, tenemos que volver a cruzarlo. Otra vez los pies a remojo. Ya sólo nos quedan 10 kilómetros. Mi cuentakilómetros marca los 125, eso significa que la prueba está mal calibrada y realmente salen 135 kilómetros. Pienso de nuevo en los que van a pie y en mis compañeros. Por cierto, no consigo alcanzar a Fátima.

¡Como se me atragantan los 10 últimos kilómetros!. El sol está dando sus últimos coletazos y ya pasan las 6 horas sobre mi burra, que por cierto, no he dicho nada sobre ella, pero se ha portado como una Diosa.

Por fin vemos unas lucecillas que se funden con el atardecer y sabemos que nuestro destino ya está muy cerca. Sin embargo, a medida que rodamos parece que se mueve con nosotros el pueblo y no llega el momento de cruzar la meta.

Asfalto, una rampa, la torre de la Iglesia y seis horas y veintidós minutos después volvimos a cruzar Aitor y yo, la meta. Me dolían hasta las pestañas. Las posaderas desde hacía muchos kilómetros habían dejado de existir.

A los pocos segundos aparece Fátima. ¡Pero como es posible!. Le miro y veo unos ojos chispeantes por la rabia. Y la explicación llega cuando me dice que el grupo con el que iba se ha despistado y se han perdido. Ella está disgustada, porque ese despiste le ha supuesto el 2º puesto en féminas. Pero enseguida coge el buen rollito de haber disputado una aventura en el desierto de los Monegros.

Entregamos el chip y nos obsequian con una camiseta. Preguntamos cuantos han entrado por delante y nos dicen que unos 80. No está mal. Al menos para mi, ya que como veterano es posible que haya hecho un puesto decente.

Anochece y el frío cala los huesos y cuando estamos a punto de retirarnos, sorpresa, aparece Frank. Ha hecho un tramo final de alucine. Está que se sale, ya que se ha encontrado muy bien en los últimos kilómetros, cuando el resto desfallecía.

Los demás aun no han llegado, pero no hay quien aguante el frío, así que les esperamos en el hostal. Media hora mas tarde aparecen Aitor, Rober y Niko, éste último con las piernas destrozadas por los calambres. Pero todos ellos con un regusto de haber cumplido con toda una hazaña. Nos imaginamos a Félix, que aun no ha llegado, con la luz de su linterna todavía venciendo los últimos tramos.
Y una hora más tarde llega nuestro compañero, con la misma cara de haber conseguido algo muy especial. Algo que sólo, locos, apasionados de la aventura y las ruedas gordas podemos sentir.

De madrugada y casi amaneciendo, seguían entrando en meta algunos de los competidores, que imaginaros que noche habrán pasado en medio de ese desierto.
Hoy, escribiendo estas líneas, tomo conciencia de que muchos de nosotros guardaremos un recuerdo imborrable de tan magnífica experiencia, que nos anima a disfrutar de la vida, si cabe un poco mas que el resto de los mortales.

Desde Bikezona queremos rendir un merecido homenaje a todos los participantes de este II Circuito Chip Sport - Maratón de los Monegros. ¡Seguid así!.




Publicidad
Publicidad

 BikeZona de un vistazo

Publicidad

Publicidad
Son productos de:
Logo Ediciones Foro Digital
Logo BikeZona Logo BikeZonaTV Logo FitnessZona Logo SailingZona
© 2009 Copyright Ediciones Foro Digital S.L. | Aviso legal | Publicidad | Enlázate | Sugerencias | Webmaster subir