| Otra cita ineludible para BikeZona. Y allí estuvimos.
En esta ocasión sólo pudimos acercarnos Aitor y yo,
ya que el resto del equipo se encuentra ultimado los preparativos
para el desafío de la "Transpirenaica", del
que os daremos cumplida información.
Para
ésta formidable prueba de resistencia nos habíamos
planteado dos retos: el primero, como siempre, el disfrutar
como enanos del MTB y conseguir llegar a meta en las mejores condiciones
y el segundo, probar el prototipo de bici, que en colaboración
con nuestros patrocinadores habíamos montado. Para más
información sobre el examen al que sometimos a ésta
máquina, pinchar en TESTMANIA.
Viernes, 31 de Mayo a las 20,00 h. tenemos ya todo montado en la
furgo que nos acercará hasta el lugar de la aventura. Como
de costumbre partimos de Bilbao, en esta ocasión con bochorno,
marcando los termómetros 34º, lo que por estas fechas
y en nuestra zona augura tormenta. Y lo dicho, a la altura del paso
de Subijana , el espectáculo es impresionante. Oscurece de
forma repentina y el cielo se ve invadido de luz producida por una
de las tormentas eléctricas más increíbles
que yo haya visto nunca. Daba miedo circular por la autopista.
Adelantamos a la tormenta, y llegamos a Arnedo, bonito pueblo
de La Rioja y que aparte de su fama por el vino, hoy en día
quizá sea mas conocido por su industria del calzado. Nuestra
intención es pasar la noche en la casa de la familia de Aitor,
para acometer más descansados la dura prueba del día
siguiente.
Sobre las 22,00 h. nos encontramos frente a la típica casa
de pueblo, levantada sobre ladrillo cocido y de fachada encalada,
donde pasaremos la noche. Cabe destacar, que para acceder a las
habitaciones, hay que bajar al subsuelo y atravesar por una antigua
bodega abovedada, cuyas paredes están cubiertas totalmente
por botellas de vino, paraíso para los entendidos.
Descargamos todos nuestros bártulos y nos dirigimos hacia
el centro del casco urbano, para conocer el ambientillo previo a
la carrera y meternos algo en nuestros estómagos que ya es
hora. Aitor que conoce el pueblo, me indica un bar donde dan unos
excelentes platos combinados. Allí cenamos y nos juntamos
con Javi y José, que vienen de Madrid con la intención
de disfrutar a tope de la Ruta de los Dinosaurios.
Terminamos a la 1,15 h. de la madrugada en la cafetería
Niza (por cierto peña oficial del Athletic). El tiempo transcurrió
sin darnos cuenta, contando batallitas y anécdotas
de nuestras salidas en MTB. Así que tuvimos que poner fin
a tan animada tertulia, ya que si queríamos recoger los dorsales,
teníamos que estar sobre las 7,30 h. en el polideportivo,
desde donde se daría la salida.
Por cierto, mientras cenábamos comenzó a llover y
no paró hasta las 2,00 h. de la madrugada. Estó nos
hizo temer que la prueba podría convertirse en un auténtico
lodazal y que fuese una de tantas pruebas pasadas por agua, que
nos han tocado sufrir.
Sin embargo, amanece un día espléndido , soleado
y sin visos de lluvia. Es mas el suelo está ya casi seco.
Pensamos pues, que las pistas por donde tendremos que rodar es muy
posible que estén en óptimas condiciones, y tengan
la dureza adecuada y no se levante el molesto polvo que es muy habitual
en éstas tierras. Por cierto, después de la experiencia
de Monegros con el viento, aquí nos encontramos con la meteorología
ideal para rodar.
Nos
dirigimos al punto de salida de la prueba y decir que la organización
de la misma, que recaía en el Club Ciclista Luck y la
Peña Ciclista Sendero fue extraordinaria. Recogida
de dorsales sin aglomeraciones y una simpatía y atención
que rayaban la perfección. Tal y como se anunció la
salida se dio a las 8,30 h. sin demoras y el recorrido total según
nuestro cuentakilómetros fue de 106,59 km. tal y como estaba
indicado. En cuanto a la participación, bikers venidos
desde todos los puntos de la geografía dieron como resultado
el increíble número de 635.
Y como siempre con la tensión a flor de piel, en esta ocasión
situados en los primeros posiciones de la salida, nos encontrábamos
Aitor y yo, por cierto con las nuevas equipaciones de Bikezona,
dispuestos a rodar y a gozarlo a tope.
Se da la salida y nos colocamos entre los treinta primeros, rodando
por una zona de parque junto al río con multitud de puentes
de madera que tenemos que cruzar y que son algo peligrosos debido
a su estrechez y que cuentan en su entrada y salida con un pivote
para evitar el paso de vehículos. Pero como ya venimos diciendo,
con una señalización muy notable por parte de la organización
con banderas rojas. En esta misma zona nos encontramos con un túnel
con una puerta de hierro, que sólo permite el paso de un
en uno, haciéndose un pequeño cuello de botella.
A
partir de aquí comienza la subida hacia Arnedillo,
donde ya cogemos una pista cuyo desnivel va en aumento y que nos
conduce hacia el parque eólico a una altitud de casi 1.500
m. Llevamos subiendo casi 20 Km. cuando nos topamos con las
impresionantes hélices de los molinos eólicos, que
a nuestro paso parece que nos saludan con el efecto sonoro que producen
al cortar el viento.
Aitor se adelanta ya que ha asumido el peso de reportero gráfico
y quiere hacer la foto para que podaís saborear toda la belleza
de esta ruta. Los compañeros de aventura nos van pasando
mientras realizamos las instantáneas, con una sonrisa como
diciendo: ¿De donde han salido éstos turistas del
pedal?.
A partir de aquí la ruta transcurre en un continuo sube
y baja, cresteando una impresionante cadena de montañas que
nos acerca al kilómetro 35 donde encontramos el primer
avituallamiento. Y de nuevo la organización nos sorprende
con alimentos sólidos naturales: Higos secos, avellanas,
plátanos y naranjas, a parte de los habituales productos
energéticos y todo tipo de bebidas reponedoras. Ambiente
y atención excelente. !Cómo entraban las naranjas!
Por cierto troceadas, cosa que hizo que las devoráramos como
posesos.
Y
por fin una bajada escalofriante de unos 12 Km. para hacer
las delicias de los más freerides, donde llegamos a alcanzar
velocidades de hasta 72 Km/h. El piso de tierra dura y algo
de grijo hace que la conducción sea precisa y podamos gozar
de inclinadas de infarto.
Pero todo lo que baja luego hay que subirlo y nos encontramos de
nuevo con una pista que nos dirige hacia el hayedo con rampas de
no mucho porcentaje, pero que con los kilómetros acumulados
comienzan a pasar factura. Y es precisamente a mí, que
con la bici prototipo que lleva un "Rotor" situado en
posición máxima y con sólo 60 km. de rodaje
en mis piernas, se me pone difícil. Aitor no se da cuenta
y sigue para adelante. Como veo que empiezo a quedarme clavado,
hecho mano al tubito de glucosa para meter energía
rápida y al menos superar esta subida.
Alcanzada
la cumbre, se divisa una zona sombría donde se encuentra
el hayedo y el segundo avituallamiento. Es una zona con tendencia
a bajar donde puedo relajar un poco las piernas y parece que surte
efecto y me encuentro mejor. Con una naranja en la mano me está
esperando Aitor, al que le explico lo sucedido. El está por
el momento en buenas condiciones, así que cogemos nuestras
monturas y a seguir.
Nuevos sube y bajas, en un entorno de gran belleza que nos
van llevando por donde hace millones de años caminaron enormes
animales, los dinosaurios como el Hypselosaurus con mas de 12 metros
de longitud y 13 toneladas de peso o el Iguanodon (dientes de iguana)
con 5 metros de altura, y que hoy en día podemos ver representados
en reproducciones a tamaño real e infinidad de huellas repartidas
por toda la ruta.
De pronto una larga bajada que termina en una carretera y a unos
pocos metros se divisa el tercer avituallamiento. Pero aquí
pago la factura de una mala adaptación al Rotor por
mi parte por no seguir los consejos de la Firma en cuanto a realizar
kilómetros sin forzar y adaptar los músculos a esta
revolucionaria forma de mover las piernas. Así, que cuando
intento pedalear después de la bajada se me sube todo:
abduptores, cuadriceps,... en fin, me quedo tieso. Consigo bajar
de la bici con muchos dolores y me tiro al suelo. Pero aquí
está Aitor para darme ánimos y consigue ponerme de
pie y caminar con la bici hasta el avituallamiento. Por cierto,
gracias al amigo anónimo que me facilitó un tubo de
glucosa líquida. Repongo fuerzas, pero las piernas son como
dos tablas y el dolor es intenso. Así, que a mi "compi"
no se le ocurre otra cosa que coger una botella de vino y
pegarle un lingotazo y me amenaza que si abandono, allí mismo
cogemos una castaña de las que hacen historia. Bueno como
podéis imaginar en esas condiciones no me queda mas remedio
que montar de nuevo en la burra y tirar para adelante. Lo peor es
que nos advierten que ahora nos quedan, nada mas y nada menos
que 20 Km. de subida.
Con
muchos ánimos por parte de Aitor, comienzo a pedalear
sin forzar ni un solo músculo y parece que con desarrollos
más bajos las piernas no se traban. Dejamos el asfalto y
tiramos hacia una pista que va incrementando su pendiente y os lo
juro se hace interminable. Los participantes que me van adelantando
me dan también ánimos, pero ni ellos mismos
están convencidos, aquí el sol aprieta y no se ve
terminación para esta subida. Tras cada loma, soñamos
con el ansiado último avituallamiento que nos indicará
el comienzo de la bajada a unos 15 km. de meta. Entonces Aitor se
adelanta con la esperanza de hacer de explorador y dar la buena
noticia. Y por fin, en lo más alto se ve el último
avituallamiento y un brazo agitando en un maillot de Bikezona.
Le grito a Aitor que monte en la bici, que no me arriesgo a descabalgar
y que sin parar hasta la meta. Parece que al no haber forzado, las
piernas responden y nos tiramos a toda pastilla por la larga y rápida
pista de bajada de unos 5 Km.
Estamos
a 10 Km. de meta y nos acercamos de nuevo a la zona de
puentes y túneles que ya habíamos pasado al comienzo
de la prueba. Es una zona llana, donde el Rotor demuestra su capacidad
y aún con las piernas machacadas, noto que puedo rodar muy
rápido. En éste momento vamos en un grupo de cinco
y uno de ellos me comenta que si forzamos entramos en tiempo para
optar al diploma de oro. Así que empezamos a hacer
relevos y sin darnos cuenta el inflable rojo de la meta aparece
ante nosotros.
Después
de 5 horas y 34 minutos sobre nuestras monturas alcanzamos
el objetivo. Prueba superada y encima entramos en el tiempo
de los del Oro. Y de nuevo nos encontramos con la organización,
que nos indica que tenemos duchas y lavadero para las sufridas
compañeras, que por cierto se han portado a las mil maravillas
y no hemos tenido ni el menor amago de avería o pinchazo.
Creo
que puedo parecer pesado, pero la organización extraordinaria.
A los cinco minutos de llegar ya tenían preparados los diplomas
personalizados con el nombre de cada participante, la posición
que habían ocupado en su categoría y sí eran
oro, plata o bronce, trofeo conmemorativo, camiseta y botella de
vino de la región. Además, un plato de espaguetis
calientes, fruta y bebidas.
Aprovecho estas últimas líneas para felicitar
a todos los participantes en la Ruta de los Dinosaurios, que
con su espíritu de aventura hacen que prevalezcan los mejores
valores de la amistad y el compañerismo que tiene este deporte.
Por cierto, ¡el año que viene repetimos!
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