Si al frenar notas que las
zapatas de freno se quedan trabadas o hace un pequeño
ruido (clonk) en cada giro completo de la rueda, y también
si notas a gran velocidad que vas en la bicicleta como
botando, echa un vistazo a las llantas de tus ruedas porque
seguramente tendrás que cambiar alguna de las dos.
Para meterse a reparar las ruedas hay que tener algo de
experiencia y mucha paciencia, pero algún día
hay que hacerlo, sobre todo cuando no queda más
remedio.
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1
Con los dos desmontables desencajamos la cubierta
y la cámara de la llanta. Aprovechando que
tenemos suelta la cubierta la revisamos por dentro
por si tiene alguna fisura y si por fuera está
muy desgastado el taqueado. |
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2
Si observamos bien los 360º de circunferencia
de la llanta nos podemos encontrar con una deformación
de la llanta (como en la fotografía), producida
por pisar alguna piedra o al subir un bordillo,
llevando ilógicamente baja la presión
de las ruedas. En caso de que nuestra llanta tenga
un golpe como el de la fotografía será
mejor sustituirla por una nueva. |
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3
Contamos los radios que lleva nuestra rueda para
hacernos con una llanta de los mismos agujeros (no
vaya a pasar que nos sobren radios). Como las llantas
tienen los agujeros de entrada de los radios con
distintos ángulos (uno sale hacia la izquierda
y otro hacia la derecha consecutivamente), las ponemos
paralelas para que coincidan los ángulos. |
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4
Teniendo controlado el ángulo de dirección
que llevan los agujeros de las dos llantas, para
facilitar el traspaso de los radios de una llanta
a otra, las sujetamos con cinta aislante por tres
puntos. |
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5
Con la llave de radios, escojemos la medida adecuada
para las cabecillas de nuestros radios y aflojamos
en sentido contrario a las agujas del reloj, dos
vueltas de llave para todas las cabecillas. |
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6
Para aflojar más rápido y más
facil las cabecillas, utilizamos un destornillador
plano. Las aflojamos otras tres vueltas. |
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7
Una vez preparado todo para el traspaso de los radios,
los pasamos de la llanta vieja a la nueva. De uno
en uno, girando dos vueltas las cabecillas y sin
dejar ninguno libre (solamente la entrada de la
válvula). |
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8
A continuación de la operación anterior,
separamos las dos llantas y nos quedamos con la
rueda medio montada. Vlvemos a utilizar el destornillador
plano para apretar las cabecillas y, utilizando
como referencia el agujero de la válvula,
dejamos en todos los radios 2 o 3 hilos de rosca
al descubierto. |
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9
Después de haber hecho lo más complicado,
ahora viene lo más dificil. Llevamos la rueda
a una horquilla centrador, y con la llave de radios
vamos girando las cabecillas de una en una vuelta.
Guiandonos por "los tornillos" del centrador,
aflojamos, en el caso de la foto, pero siempre girando
la llave de media en media vuelta como mucho. |
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10
Si tienes controlado el centrado, la preocupación
está ahora en el llamado "salto"
con el que equilibramos con la chapa que lleva el
centrador. Si al girar la rueda roza la llanta en
la chapa hay que apretar los dos o tres radios de
encima a la vez y si hay mucho hueco, aflojarlos. |
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11
Terminando el equilibrado o centrado de la rueda,
pasamos a comprobar si está aparaguada (que
la llanta quede justo al centro del eje). Seguramente
habrá que desplazarla hacia el lado del piñón
(en la trasera) y eso se consigue aflojando los
radios de la izquierda una vuelta y apretando los
de la derecha dos vueltas aproximadamente. Para
terminar bien la rueda la volvemos a centrar y quitar
el salto otra vez. |
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12
Las herramientas recomendebles son:
- 1 horquilla centrador.
- 1 aparaguador.
- 1 destornillador
plano.
- 1 llave centraradios.
- 1 desmosntable. |
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