Roger Walkowiak era el humilde hijo de inmigrantes polacos. Participó en el Tour de Francia de 1956 formando parte de un equipo regional y, aprovechando un bidón en la octava etapa, se coló, llegando a acumular 30 minutos de ventaja.
Su triunfo en aquel año fue tan inesperado que la prensa lo llamó un "golpe de suerte" y el ciclista se retiró sin dar demasiadas entrevistas e incluso sin hablar del maillot amarillo con su esposa.
Lo que pasó hace ya 60 años hoy sería imposible. Aunque el deporte tiene un lugar reservado para las sorpresas, el conocimiento es tan profundo que difícilmente un "tapado", que nadie conozca de nada, llegue a consagrarse sin que un aficionado o un analista deportivo lo hayan detectado antes.
¿Por qué lo que pasó con Walkowiak hoy sería casi imposible?
Desde la época de Walkowiak hasta ahora, los tiempos han cambiado. Los datos atraviesan el deporte, tanto desde los entrenamientos hasta los seguimientos que realizan los aficionados de sus propios equipos.
Las transmisiones se pueden ver a la carta e incluso se puede apostar por un equipo desde un teléfono móvil. En sitios como Solcasino, operador con licencia en España, se ofrecen decenas de mercados en el Tour de Francia.
Por ejemplo, al momento de la redacción de este artículo, la expectativa en torno al ganador de la clasificación general tiene a Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard como grandes referencias. Si eres de las personas que siguen cada movimiento ciclista para hacer predicciones propias, consulta la oferta completa de Solcasino y comprueba que va mucho más allá de acertar el ganador en las apuestas deportivas España.
La primacía de los datos y estadísticas en el deporte y fuera de él
Incluso para quienes no hagan apuestas online, el seguimiento de una carrera desde el punto de vista de las estadísticas aporta otra perspectiva. Lo que antes era patrimonio exclusivo de los directores deportivos hoy está a distancia de un clic y convierte a aficionados en verdaderos analistas del deporte.
Por ejemplo, los trackers en vivo que sitúan cada escapada al segundo, al mismo tiempo que permiten conocer la diferencia exacta entre el pelotón y los fugados. Hasta puede conocerse la velocidad de un corredor concreto en plena subida.
Otra arista de la biblioteca de datos son los históricos. Las bases de datos de sitios oficiales como el canal olímpico o el Tour de Francia acumulan décadas de resultados que los aficionados pueden comparar para sacarles provecho.
Quizás, incluso, estos datos permitan descubrir talentos ocultos y prevenir que una historia como la de Roger Walkowiak vuelva a repetirse. Quizás si alguien lo hubiera divisado antes, el corredor francés de origen polaco no hubiera sido maltratado por la prensa.
Cuando el exceso de datos puede jugar en contra del equipo
Puede que para los aficionados no siempre haya sido así, pero en la élite, los datos son un compañero de equipo desde el principio. Cada pedalada y cada métrica de rendimiento pueden ser medidas y procesadas a través de programas basados en inteligencia artificial.
Con todos estos datos, los equipos ajustan planes de entrenamiento. Pueden conocer si alguien se ha sobreentrenado o si está adoptando una postura que no favorece el rendimiento. En base a este conocimiento, se preparan planes que ganan carreras.
El factor datos es determinante, pero también puede jugar en contra de los equipos que lo utilizan demasiado. Por ese motivo, la UCI aprobó una actualización de su reglamento que, a partir del 1 de enero de 2028, limita el tamaño de los ciclocomputadores en competición a 126 milímetros de largo por 71 de ancho.
La razón que provee el organismo es que a mayor pantalla, mayor el riesgo de caídas. Los ciclocomputadores más desarrollados proveen demasiados datos y la carga cognitiva para el ciclista es tan alta que puede provocar distracciones (y accidentes, como consecuencia).
Mundos que no existen y gamificación para impulsar el entrenamiento
Los corredores profesionales e incluso quienes disfrutan del otro costado del deporte, la práctica, también encuentran en la informática un aliado para hacerlo mejor en cada pedalada.
En lo referente a aplicaciones para entrenar, una de las más repetidas en los blogs del sector es Zwift, una plataforma que da a los ciclistas mundos virtuales completos. Así, el que pedalea puede hacer del entrenamiento una especie de videojuego parecido al Mario Kart.
Entre sus competidores está Rouvy, una herramienta digital que interpone avatares 3D frente a videos de alta definición, permitiendo competir contra otros corredores en red (algo que aporta un punto de adrenalina a la experiencia). Por último, otra de las citadas ampliamente es MyWhoosh, una alternativa gratuita con funcionalidades parecidas a las anteriores.
El objetivo, más allá de la herramienta usada, es mejorar los entrenamientos indoors, haciendo que el cerebro se sienta inmerso en un entorno de avance y no en una habitación cerrada.
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