El mundo del ciclismo presencia el retorno de un emblema indiscutible de la artesanía italiana: la Cinelli Supercorsa. Considerada por muchos como el cuadro de acero más icónico jamás fabricado, esta bicicleta vuelve a la primera línea para recordar por qué ha permanecido en producción ininterrumpida durante más de siete décadas, fusionando la herencia clásica con la precisión técnica que exige el ciclista moderno.
Un legado de innovación y diseño
La historia de la Supercorsa se remonta a principios de la década de 1950, fruto de la visión de Cino Cinelli. En una época de reconstrucción y cambio, el fundador de la marca buscaba la "armonía funcional perfecta" entre los tres elementos principales del cuadro: la horquilla, el triángulo principal y los tirantes traseros.
A lo largo de los años, este modelo ha sido el banco de pruebas para soluciones técnicas que hoy son estándares en la industria. Entre sus rasgos más distintivos destaca la corona de la horquilla inclinada, diseñada para aumentar la rigidez y mejorar la precisión en la conducción, así como el sistema de cierre de tija de sillín fastback de doble tornillo, que optimiza el agarre y la estética del conjunto.

Tecnología italiana: El alma de Columbus
A pesar de su apariencia clásica, la Supercorsa no es una pieza de museo, sino una máquina de rendimiento. En la década de 1960, la marca realizó una transición fundamental al adoptar las tuberías de acero Columbus SL, enriquecidas con niobio para ofrecer una relación peso-resistencia excepcional.
Cada cuadro se fabrica actualmente a mano en Italia por los maestros artesanos de Cinelli, respetando las especificaciones originales pero incorporando actualizaciones tecnológicas "bajo el capó". Esto permite que la calidad de rodadura y la elasticidad característica del acero se mantengan intactas, ofreciendo una experiencia de conducción que muchos ciclistas prefieren frente a la rigidez del carbono.
Identidad visual por Italo Lupi
La estética de la Supercorsa es inseparable de su rendimiento. En 1979, el diseñador milanés Italo Lupi redefinió la identidad visual del modelo, introduciendo el icónico logotipo de la "C alada". Este sistema gráfico, que complementa la elegancia funcional del cuadro, se mantiene como un referente del diseño industrial y refuerza el estatus de la bicicleta como una obra de arte rodante.

Disponibilidad y personalización
La reintroducción de la Supercorsa ofrece a los entusiastas la posibilidad de adquirir un cuadro con geometría tradicional en una amplia gama de tallas, desde los 48 hasta los 64 cm. Además, se mantiene la tradición de ofrecer colores clásicos que han marcado épocas, como el Rojo Ferrari, el Azul Laser o el Blanco Perla.
Con este movimiento, Cinelli no solo celebra su pasado, sino que reafirma que el acero, cuando se combina con la maestría italiana y el diseño atemporal, sigue siendo una elección vigente y prestigiosa en el ciclismo de carretera actual.
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