Scott RC Gravel 32 pulgadas: La innovación radical que busca conquistar las Flint Hills de Kansas
El territorio de Emporia, Kansas, se prepara para ser el escenario donde el Scott Gravel 32 prototipo demuestre si la teoría de los laboratorios resiste la realidad del ciclismo de ultra resistencia. UNBOUND Gravel no es una carrera más; son 200 millas de terreno implacable, piedras afiladas, barro profundo y calor extremo en las infinitas Flint Hills. En este escenario, la marca suiza ha decidido poner en la línea de salida una propuesta técnica que rompe con lo establecido, equipando a sus mejores ciclistas con un concepto de ruedas de 32 pulgadas diseñado exclusivamente para la competición de máximo nivel.
Los atletas elegidos para testar esta tecnología son Cameron Jones, actual campeón de la UNBOUND Gravel y del Life Time Grand Prix, junto a Robin Gemperle, ganador del Tour Divide y de la Silkroad Mountain Race. Ambos ciclistas rodarán sobre unidades del Scott Gravel 32 prototipo, un modelo desarrollado bajo el sello RC (Racing Concept) que busca llevar los límites de la tracción y la velocidad a una escala nunca antes vista en el ciclismo de grava.

Sensación de levitación
La geometría de estas nuevas máquinas se ha configurado en torno al diámetro de rueda de 32 pulgadas, una medida que busca absorber las irregularidades del terreno de una forma muy superior al estándar actual de 28 pulgadas (700c). Los comentarios de los corredores tras meses de pruebas secretas apuntan a un cambio drástico en el comportamiento dinámico. Cameron Jones ha afirmado que rodar con esta bicicleta ofrece una sensación de levitación sobre el terreno, permitiendo mantener inercias brutales y una estabilidad en curvas que asimilaría la prueba a una carrera de carretera, mientras el resto de los competidores sufren los impactos constantes del terreno suelto de Kansas.

La ganancia en tracción y agarre lateral se convierte en la principal ventaja competitiva para afrontar las zonas más técnicas y rápidas de la prueba norteamericana. El beneficio no solo radica en la velocidad pura, sino en la drástica reducción de la fatiga del ciclista tras pasar más de diez horas sobre el sillín en condiciones extremas.
Montajes de vanguardia
El desarrollo del Scott Gravel 32 prototipo ha obligado a adaptar componentes específicos para dar cabida a este nuevo diámetro de rueda, manteniendo la ligereza y la reactividad de una bicicleta de competición. Las dos unidades presentes en la carrera muestran configuraciones adaptadas a las preferencias de cada corredor:
La configuración de Cameron Jones: El actual campeón utiliza el cuadro prototipo equipado con un manillar Aero Road de ENVE de 370 mm acoplado a una potencia Syncros ST-R100-AL de 110 mm. Para la transmisión, opta por una combinación híbrida de Shimano XTR con manetas Dura Ace y bielas Shimano GRX de 160 mm que incorporan potenciómetro 4iiii. Las ruedas son un desarrollo personalizado de Industry Nine (I9) calzadas con neumáticos específicos Schwalbe RX de 50 mm adaptados al diámetro de 32 pulgadas.

La configuración de Robin Gemperle: Por su parte, Gemperle apuesta por el ecosistema de SRAM con el grupo electrónico RED AXS XPLR de 13 velocidades y un plato único de 46 dientes con potenciómetro integrado. Su zona de mandos cuenta con un manillar de aleación Syncros HB-R 100 de 80/360 mm. El conjunto rueda sobre llantas prototipo de 32 pulgadas vestidas también con las cubiertas Schwalbe RX de 50 mm, buscando la máxima eficiencia aerodinámica y de rodadura.

Laboratorio versus realidad
El sello Racing Concept de la firma implica que cada producto nace con el único propósito de ganar carreras y debe ser validado en la competición más exigente. Aunque los ensayos en entornos controlados permiten simular ciclos de fatiga y cargas mecánicas mediante modelos teóricos acelerados, la marca defiende que solo el estrés caótico de una carrera real puede validar un concepto tan disruptivo.
En el laboratorio, las fuerzas se aíslan y se repiten de forma predecible. En las pistas de Kansas, los impactos estructurales, las torsiones por pérdidas de adherencia y las variaciones térmicas ocurren de manera simultánea e impredecible. La participación en este evento se define como el examen definitivo para la ingeniería de la marca, asumiendo los riesgos de competir con tecnologías que no están disponibles en el mercado.

Exclusividad de competición
Para los entusiastas que busquen adquirir esta tecnología, la firma ha confirmado que las bicicletas que utilizarán Jones y Gemperle son prototipos de desarrollo puro. Estas unidades específicas se han construido con el único objetivo de investigar nuevas fronteras de rendimiento y nunca saldrán a la venta al público.
El proyecto final ha alcanzado su madurez tras un largo proceso de pruebas que comenzó el año pasado con cuadros inacabados y piezas impresas en 3D. La cita de este fin de semana determinará si las ruedas de gran diámetro representan el futuro de la alta competición en el ciclismo de grava o si se mantienen como un audaz experimento de ingeniería.

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