El ultra ciclista suizo firma su segundo triunfo en la mítica prueba de autosuficiencia tras dominar los 4.694 kilómetros entre Trondheim y Kalamata con una lección de estrategia y coraje
Robin Gemperle ha conquistado la Transcontinental Race No 12, firmando su segundo triunfo histórico en la mítica carrera de ultraciclismo en autosuficiencia tras la victoria obtenida en 2024. El corredor completó una brutal travesía continental de 4.694,71 kilómetros en un tiempo récord de 10 días, 8 horas y 55 minutos.
Un arranque imparable desde el norte de Europa
La duodécima edición de la Transcontinental Race arrancó el pasado domingo 19 de julio a las 20:00 horas en Trondheim, Noruega, marcando la salida más septentrional en la historia del evento. Más de 400 ciclistas tomaron la salida con el objetivo de cruzar el continente de norte a sur hasta alcanzar la línea de meta en la ciudad griega de Kalamata.
En homenaje al espíritu olímpico de este año, la organización estableció cuatro puntos de control obligatorios ubicados en antiguas sedes olímpicas: Flåm (Noruega), los montes Tatra (Eslovaquia), Sarajevo (Bosnia y Herzegovina) y Leskovik (Albania). Entre cada uno de estos puntos, el itinerario quedaba totalmente a criterio de cada corredor, obligándolos a equilibrar estrategia, velocidad de navegación y gestión del cansancio.
Desde el primer golpe de pedal, Gemperle impuso un ritmo asfixiante pese a las complejas condiciones climáticas iniciales. Durante las primeras 24 horas de competición, el corredor suizo completó la friolera de 675 kilómetros, colocándose como líder en solitario y siendo el primer participante en validar su paso por el primer punto de control en territorio noruego. A partir de ese momento, la carrera quedó bajo su absoluto dominio táctico.

Estrategia naval y resolución de problemas al límite
Una de las claves determinantes para consolidar su ventaja sobre el resto de perseguidores se produjo en la travesía del mar Báltico. Gemperle exprimió sus fuerzas durante una agónica navegación nocturna por carretera para llegar al puerto de ferry con casi 12 horas de ventaja sobre sus perseguidores directos. Ese cruce marítimo estratégico le permitió descansar, alimentarse y reajustar sus ciclos de sueño sin ceder un solo minuto de la renta acumulada en la ruta.
La verdadera muestra de ingenio y mentalidad de superación llegó durante el paso por el sector de los montes Tatra, cerca de la localidad eslovaca de Podsuchá. El deportista suizo detectó con antelación un tramo prohibido por el reglamento de la prueba de apenas cinco metros que bloqueaba su trayecto óptimo. Apoyándose en su vasta experiencia previa en eventos extremos como la Silk Road Mountain Race, Robin no dudó en improvisar una maniobra espectacular: descendió por un barranco repleto de zarzas, se echó la bicicleta al hombro y vadeó un río con el agua por las espinillas hasta alcanzar la zona legal para continuar la marcha.

Al cruzar la meta en Kalamata, el propio Gemperle reflexionó sobre el significado de este nuevo triunfo en su carrera: "Es un éxito increíble terminar tan bien en una ruta de norte a sur tan impactante. Aunque ya no cambia tanto como las primeras victorias, sigue siendo el mayor recordatorio de lo enorme que es el privilegio de recorrer países y continentes enteros en bicicleta. Han sido diez días de carrera increíblemente duros, pero de todos los lugares por los que uno pasa, lo que realmente se queda grabado es la enorme diversidad de la que está compuesto este continente".
La configuración técnica de una bicicleta ganadora
Para completar una hazaña de esta magnitud sin asistencia externa, la elección y fiabilidad del material resultaron fundamentales. La bicicleta utilizada por el ciclista suizo fue una Scott Addict Custom TCR edition, configurada meticulosamente para maximizar la eficiencia aerodinámica, la comodidad postural y la resistencia mecánica en ultra distancia.

En el apartado de ruedas y rodamiento, montó el juego de ruedas de carbono Syncros Capital SL Aero 60mm, acompañadas por cubiertas tubeless Schwalbe Pro-One Custom en ancho de 38 mm, buscando la mejor absorción frente a los adoquines, gravilla y pavimentos degradados del este de Europa.
El puesto de conducción combinó un manillar de aluminio Syncros HB R100 AL de 360 mm complementado con acoples aerodinámicos Profile Design Clip On s y una cinta de manillar Syncros Gravel Bartape orientada a filtrar vibraciones. Para el apoyo corporal eligió el sillín Syncros Tofino V SL Cut Out instalado sobre la tija Syncros SPR101.

La transmisión estuvo encomendada al grupo electrónico inalámbrico SRAM Red AXS XPLR monoplato con plato de 48 dientes y cassette 10-46T, impulsado por una cadena SRAM Red E1 Flattop optimizada con tratamiento de cera Silca Endurance Chip. La navegación estuvo a cargo del ciclo computador solar Garmin Edge 1040 Solar, mientras que la capacidad de carga corrió a cuenta de las bolsas de cuadro Apidura Aero Full Frame Pack y Aero Long Top Tube Pack. Para las etapas nocturnas y la máxima visibilidad en carretera, confió en el sistema de iluminación Supernova B54 Pro junto a las luces traseras Syncros Campbell 20D y Supernova Redstream (con una Supernova Whitestream como luz de repuesto).

.jpg)


