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MTB Analizando un estudio de la Universidad de Pretoria

Todo sobre neumáticos de MTB: Cómo influyen tamaño, presión, superficie...

Todo sobre neumáticos de MTB: Cómo influyen tamaño, presión, superficie...

¿Cuánto influye realmente el tamaño de las ruedas de una bicicleta en la forma de rodar? ¿Y la presión de los neumáticos? Sin duda, se trata de dos cuestiones que preocupan bastante, principalmente, a los usuarios de bicicletas de montaña. De hecho, la mayoría de los amantes de esta disciplina han dado ya el salto a las cubiertas de 29” alegando que ofrecen, entre otras cosas, una mejor capacidad rodadora.

Sin embargo, ya no es cuestión de sensaciones. Ni siquiera de teorías. El Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Pretoria, Sudáfrica, ha realizado un estudio que ha tratado de dar respuesta a ambas preguntas de forma precisa y con cifras. Aquí vamos a analizar sus conclusiones.

¿Qué pruebas se han realizado y cómo?

Principalmente, este estudio se ha llevado a cabo con bicicletas de montaña provistas de ruedas de 26” y de 29”, que son los dos estándares más habituales hoy en día. Además, se han efectuado sobre 4 superficies diferentes (grava, hierba, asfalto y arena). También se han empleado 3 tipos de presiones diferentes (1,8 bar, 2,5 bar y 5 bar), bicis rígidas y de doble suspensión y ciclistas de 3 pesos. Una serie de variables destinadas a cubrir prácticamente todas las variables imaginables.

Uno de los principales objetivos de este estudio era confirmar o desmitificar uno de los grandes dogmas del ciclismo de montaña. Este se basa en dos puntos:

  • Los neumáticos con más presión de la recomendada por el fabricante ofrecen menos agarre a la superficie al tener una menor superficie de contacto. Además, transmiten de forma más pronunciada las vibraciones producidas durante la marcha, son más tendentes a sufrir pinchazos y no resultan seguras. Eso sí, permiten rodar realizando menos esfuerzo en el pedaleo.
  • Los neumáticos con menos presión de la recomendada por el fabricante ofrecen más superficie de contacto con el asfalto y, por tanto, un mejor agarre. Sin embargo, conllevan mayor resistencia al pedaleo.

A lo largo de los años, todos hemos asumido esas dos premisas como ciertas y hemos actuado en consecuencia a la hora de inflar los neumáticos de nuestra mountain bike, pero los expertos de la Universidad de Pretoria han llegado a conclusiones increíbles al respecto.

Los resultados del estudio

Parecía que ya estaba todo dicho acerca de las presiones de las ruedas de las bicicletas, pero no. Tras realizar las pruebas comentadas anteriormente, las conclusiones que se pueden extraer del estudio son las siguientes.

La presión de los neumáticos

La presión del neumático apenas tiene influencia sobre la resistencia a la rodadura. Es decir, no importa si equipas una cubierta blanda (1,8 bar), intermedia (2,5 bar) o dura (5 bar) en este sentido ya que es el factor que menos lastra la capacidad rodadora del ciclista.

Como dijimos antes, todos tenemos la sensación de que, al inflar de más las cubiertas, los neumáticos ruedan mejor y, aunque se pierda agarre y la conducción resulte más incómoda, es algo que merece la pena en determinados terrenos. Sobre todo, a la hora de llanear. Sin embargo, este estudio concluye que esa percepción no se debe a la pérdida de lastre real, sino a la mayor transmisión de las irregularidades del terreno.

El peso del ciclista

El peso puede jugar a favor de la capacidad rodadora del ciclista. Por ejemplo, una persona que mida 185 cm y pese 78 kg va a experimentar menos resistencia a la rodadura que uno de 170 cm y 63 kg de peso, al menos, a la hora de llanear y de bajar. ¿El motivo? La inercia, la cual jugará a su favor. Esto es algo que cambia a la hora de subir, cuando este factor deja de ser relevante. Sin embargo, la mayor cantidad de masa muscular puede actuar como compensación.

El diámetro de la rueda

Aquí si estamos ante un factor determinante. Según el estudio, las ruedas de 26” ofrecen una resistencia a la rodadura mucho mayor que las de 29”, por lo que conllevan un mayor esfuerzo por parte del ciclista a la hora de afrontar cualquier tipo de terreno.

Según los cálculos realizados, las ruedas de 26” llegan a ofrecer entre un 5 % y un 12 % más de resistencia al movimiento que las ruedas de 29”. El porcentaje depende, fundamentalmente, de los criterios de aceleración, ligereza y agilidad en la conducción. Pero, en cualquier caso, siempre supone un lastre.

La superficie

El factor más determinante de todos. Sin duda, el asfalto es la superficie que menos resistencia ofrece a la rodadura. Incluso si hablamos de una mountain bike cuyas cubiertas taqueadas no estén especialmente diseñadas para este tipo de terreno. Por ello, el estudio lo ha utilizado como base.

La hierba y la grava ofrecen un nivel de resistencia similar. Este es, aproximadamente, 4,5 veces mayor que el del asfalto. Sin embargo, la palma se la lleva la arena. Pedalear sobre ella requiere 15 veces más esfuerzo que hacerlo sobre el asfalto.

Es cierto que las fat bikes, las cuales equipan un ancho de cubierta superior, reducen ese nivel de esfuerzo a algo menos de la mitad. La clave es que, a mayor ancho de rueda, mejor reparto del peso, lo que hace que la bici se hunda menos en la arena. Sin embargo, aún con ellas, sigue siendo la superficie más dura para rodar.

Las conclusiones del estudio

Hay una cosa que queda clara tras este estudio de la Universidad de Pretoria. Para los ciclistas, las sensaciones que tienen sobre la bici son fundamentales. Tanto, que a veces tienen la sensación de realizar menos esfuerzo en situaciones determinadas del que realmente están realizando, lo que a la larga puede conllevar desvanecimientos y pájaras.

Por ello, la selección de la presión de las ruedas según unas normas predeterminadas o las teorías que todos habíamos asimilado hasta la fecha no es lo más aconsejable. El peso del ciclista, la superficie sobre la que se va a rodar y, sobre todo, el estilo de conducción son criterios que deben pesar más en la elección.

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