La marca Van Rysel lanza las tres versiones RCR con pintura ultrarreflectante utilizadas por el velocista neerlandés para optimizar la visibilidad táctica a 65 km/h en el caos del pelotón profesional
El ciclismo profesional de máximo nivel exige soluciones tecnológicas que vayan más allá de la ganancia aerodinámica tradicional. El lanzamiento comercial del casco Van Rysel de Olav Kooij en edición exclusiva responde precisamente a una necesidad competitiva crítica: la identificación inmediata en situaciones de extrema tensión. Esta réplica exacta del material que emplea el velocista busca trasladar al ciclista aficionado las mismas ventajas de visibilidad y rendimiento que se disputan en las carreteras más exigentes del planeta durante el mes de julio.

Innovación reflectante en el pelotón
El verdadero núcleo de este desarrollo radica en una pintura gris brillante ultrarreflectante aplicada estratégicamente en la parte delantera del casco. A velocidades que superan habitualmente los 65 km/h, los lanzadores del tren de sprint y los directores deportivos necesitan localizar a su líder en una fracción de segundo. La adición de partículas reflectantes maximiza la visibilidad en condiciones caóticas, ofreciendo una ventaja táctica crucial cuando el pelotón rueda agrupado en los últimos 10 kilómetros de carrera.

Modelos RCR para cada terreno
La gama se comercializa en tres modelos específicos para cubrir cualquier perfil de etapa o preferencia del usuario, adaptando la más alta tecnología de competición a las necesidades reales en carretera. La primera opción es el RCR-F, un modelo diseñado con un enfoque netamente aerodinámico y optimizado en el túnel de viento para arañar cada vatio de potencia en los sprints masivos a velocidad extremadamente alta, donde la resistencia del aire es el principal enemigo.

Para las jornadas que acumulan un gran desnivel, la marca ofrece el RCR-R, una opción extraordinariamente versátil que equilibra la ligereza y una ventilación superior, convirtiéndose en la elección ideal para afrontar con plenas garantías las duras etapas de montaña y los puertos más exigentes en pleno verano.

Finalmente, para las disciplinas donde la lucha contra el cronómetro es individual y cada segundo cuenta, se encuentra el RCR-X, la versión específica de contrarreloj que maximiza la integración con la postura del ciclista sobre las extensiones del manillar. Esta completa variedad estructural permite a los ciclistas disponer de una identidad visual unificada gracias a su exclusiva pintura reflectante, sin comprometer en ningún momento las demandas físicas, aerodinámicas y climatológicas que impone cada tipo de trazado.

Validación desde el coche de equipo
La utilidad de este diseño cuenta con el respaldo directo del personal técnico del World Tour. Los directores deportivos señalan que analizar la carrera desde el vehículo y organizar el reagrupamiento de los corredores requiere una evaluación instantánea. Disponer de una herramienta visual que permita distinguir a un ciclista entre 150 corredores de forma inmediata se convierte en un factor diferenciador que puede definir el éxito o el fracaso en la línea de meta.
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