Casi 800 ciclistas desafían el calor y un durísimo perfil rompepiernas en una edición donde el profesional Sergio Samitier marcó el mejor tiempo en el Gran Fondo
La marcha cicloturista La Magia del Grial se consagró el pasado sábado en una jornada marcada por un fuerte calor que no impidió a los casi 800 ciclistas disfrutar y sufrir a partes iguales con el nuevo trazado propuesto por la organización. La expectación era máxima en la capital oscense para descubrir una propuesta que ha transformado la identidad de la prueba.
Bajo los primeros rayos del sol, a las 7:30 horas, se dio la salida desde el Palacio de Congresos de Huesca con presencia de autoridades tanto de la Diputación Provincial de Huesca como del Ayuntamiento de Huesca. El pelotón estuvo presidido por Sergio Samitier, ciclista profesional del Cofidis Team, y Raúl Bernal, maestro chocolatero de Lapaca, quienes portaron los dorsales 1 y 2 respectivamente como embajadores de lujo de la cita.
Un perfil rompepiernas sin descanso
Con la incógnita de si gustaría el recorrido, los participantes pusieron rumbo a Grañén a un ritmo altísimo tras la salida neutralizada por las calles de Huesca. Pronto comenzaron a formarse grupos antes de la primera cota de la jornada, el alto de Piracés, que sirvió como antesala de lo que estaba por venir.
Sin un puerto de montaña de grandes dimensiones o grandes altitudes, el perfil de la marcha parecía un auténtico diente de sierra, compuesto por continuos toboganes, como se dice en el argot ciclista. Esta configuración técnica hizo que la carrera fuera sumamente exigente, impidiendo cualquier tipo de estrategia de rodaje cómodo en grupo.
Un voluntario de la organización reflejó a la perfección la dureza de la jornada al declarar que es un terreno que no permite descanso y se ha visto reflejado en los avituallamientos. En ediciones anteriores, se veían grupos grandes y, en esta edición, era un continuo goteo de ciclistas, en solitario o reducidos grupos.
Rampas del 17% para coronar la jornada
Entre los participantes lo más comentado fue la extrema dureza del kilómetro final con la subida a Fornillos. Sus rampas del 17% de desnivel se convirtieron en un auténtico muro que obligó a varios participantes a poner pie a tierra en los últimos metros de esfuerzo físico, sumando un punto de épica a la jornada central del evento.
En el plano competitivo y de rendimiento, Luis Aranda fue el primer participante en concluir la modalidad de Medio Fondo, completando los 117 kilómetros en un tiempo de dos horas, 46 minutos y 21 segundos. Por su parte, el profesional de Cofidis, Sergio Samitier, honró su dorsal 1 y marcó el mejor registro del Gran Fondo con un tiempo oficial de 4 horas 27 minutos y 57 segundos.

Samitier piensa en los Alpes desde Huesca
El ciclista del Cofidis se mostraba muy afortunado al cruzar el arco de llegada en el Palacio de Congresos, destacando el valor de compartir kilómetros con los aficionados. Ha sido un día muy bonito disfrutando de las carreteras de casa con centenares de ciclistas. Mi manera de ver la vida es hacer este deporte cercano a la gente, que te vean y se prueben contigo. En definitiva, de pasarlo bien y disfrutar juntos, apuntó el corredor profesional aragonés.
Además, el ciclista de conjunto francés reconoció el valor deportivo de la cita para sus próximos compromisos internacionales en el calendario profesional de la UCI. Explicó que la marcha le ha servido como entrenamiento de cara a los próximos objetivos, entre los que destacan la Mercan Tour Classic Alpes-Maritimes y el Tour Auvergne-Rhône-Alpes. Asimismo, quiso dar las gracias al Club Ciclista Oscense y a la Diputación Provincial de Huesca por la gran labor que están haciendo en la promoción del ciclismo en la provincia.
Solidaridad y gastronomía local
El evento continuó en la zona de meta con la tradicional comida post marcha a cargo de Grupo Pastores, donde los ciclistas pudieron reponer fuerzas, y el ansiado postre preparado especialmente por el maestro chocolatero Raúl Bernal de Lapaca.

El colofón de la jornada llegó a mediodía con la entrega de reconocimientos a las empresas colaboradoras y el acto social más emotivo, la entrega del cheque a la Fundación Valentia. En esta tercera edición, la donación ascendió a 1.500 euros, una recaudación que ayudará de forma directa a sus usuarios a mejorar su calidad de vida, su participación activa y su inclusión social en la comunidad local.
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